Las Amazonas

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Eckard Wolff-Postler

Las Amazonas en Atenas

Prólogo(s)

¿Qué sucedió para enfrentar a este pueblo nómada, las Amazonas, 500 años después con los griegos y, concretamente, con Atenas?
Las leyendas pueden darnos algunas pistas.

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Heracles como héroe, en una ocasión…

El sexto trabajo de Heracles era arrebatar el cinturón a Hipólita. Era la reina de las Amazonas, que vivían a orillas del Termodonte; era un pueblo poderoso en la guerra que hacía gala de virtudes varoniles.
En ese momento, Hipólita había conseguido el cinturón de Ares como premio a su preponderancia sobre las demás. Sin embargo, Heracles tenía la obligación de hacerse con ese cinturón para entregárselo a Admete, la hija de Euristeo, que se había encaprichado de él…

Cuando arribó al puerto de Temiscira, Hipólita fue a verlo, le preguntó qué quería y le prometió que le entregaría el cinturón. Pero Hera, siempre celosa de Heracles, bajo la apariencia de una Amazona, difundió el rumor de que el extranjero había venido a secuestrar a la reina. En seguida, las Amazonas atacaron el barco a lomos de sus caballos. Heracles, al ver que venían armadas, sospechó que lo habían traicionado, mató a la reina y le arrebató el cinturón. Después de someter a las Amazonas, él, que era invulnerable gracias a la piel del león de Nemea, marchó para Troya.


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… y Teseo en otra
Plutarco escribe:

En relación con su (de Teseo) viaje al Ponto Euxino (Mar Negro), Filócoro y otros escriben que había viajado junto con Heracles, que le había ofrecido sus servicios en la guerra contra las Amazonas y que había obtenido a Antíope (la Amazona) como premio a su valor. Pero la mayoría, y entre ellos Ferécides, Helénico y Heródoto, escribe que emprendió el viaje años más tarde que Heracles al mando de una flota y que capturó a la Amazona -una historia más verosímil, ya que no hay ningún pasaje donde se diga que ninguno de sus acompañantes capturase una Amazona. Bión añade que recurrió al engaño para capturarla y que tuvo que huir; mientras que las Amazonas, según escribe, se habían dirigido normalmente a los hombres y de ninguna manera habían tratado con descortesía a Teseo cuando arribó a sus costas, sino que le habían enviado presentes. Pero invitó a Antíope, que había llevado los presentes al barco, se hizo a la mar y la secuestró.


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En este punto parece que hay discordancias en la Historia de Grecia

Aunque el siempre bien considerado Platón afirme que:

«El relato de cómo (los atenienses) rechazaron a las Amazonas y a otros invasores que atentaron contra nuestra patria […] es una historia que no podemos contar en tan poco tiempo…».

Sacaremos algo más de tiempo para ella.

Por una parte, fue el gran héroe Heracles quien luchó por primera vez con las Amazonas, por otra, fue el ateniense Teseo quien propició un conflicto.
Teniendo en cuenta que en ese tiempo Grecia estaba compuesta de ciudades-estado independientes (asociadas y enfrentadas unas con otras), es fácil de imaginar que quien contase la historia en Tebas, Atenas, Mecenas, Esparta o Corinto habría de hacer protagonista al héroe de su ciudad y que las generaciones siguientes tendrían que devanarse los sesos para descubrir quién fue el héroe de la primera original.
Este dilema es patente en Plutarco (escritor de época romana: 46-120 d. C.), que extrae su conocimiento de fuentes antiguas y está tan en duda como nosotros. Pero dice:

«Hemos de sorprendernos de que cosas que ocurrieron hace tanto tiempo se describan de modo tan diferente».

El gazpacho de nombres lo deja bien a las claras. En un caso, la Amazona secuestrada es Hipólita, en el otro Antíope.

Pero he aquí el relato de cómo las Amazonas atacaron Atenas.


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Las Amazonas en Atenas

Plutarco nos cuenta lo que encontró sobre la incursión de las Amazonas contra Atenas revisando escritos anteriores. Los acontecimientos se remontan en el tiempo hacia el año 700 a. C., cuando Teseo había «aplacado» las ciudades del Ática y había puesto las bases para el surgimiento de Atenas

Ése fue el motivo del ataque de las Amazonas al Ática, que, en definitiva, no fue una empresa sencilla ni «propia de mujeres». Ya que es imposible que acampasen en mitad de la ciudad y que luchasen a orillas del río Pnyx, cerca del templo de las Musas, sin que antes hubieran conquistado los territorios circundantes y haber alcanzado la ciudad sin oposición. Es un hecho cierto y confirmado que acamparon en la ciudad, como lo demuestran los nombres de los lugares que siguen existiendo y las lápidas y monumentos de quienes murieron en esa batalla.

Cuando los dos ejércitos se hallaron frente a frente, siguió una larga espera y la duda de cuál de los dos atacaría primero. Al final, se adelantó Teseo después de haber hecho un sacrificio a la diosa del Miedo según le había aconsejado un oráculo. Sucedió en el mes de Bedromio (agosto), en que los atenienses celebraban hasta ese día la festividad de Bedromia.

Clidemio, deteniéndose al detalle, escribe que el ala izquierda de las Amazonas se dirigió al lugar que todavía hoy se llama Amazonio y que la derecha se puso en marcha hacia el Pnyx, cerca de Crisa, y que este ala se encontró con los atenienses, que salían de detrás del templo de las Musas. Las tumbas de quienes murieron en esta acción se pueden ver en la calzada que lleva a la puerta del Pireo, en la capilla del héroe Jalcodonte. Los atenienses fueron obligados a retroceder y retirarse al templo de las Furias. Llegaron refuerzos del Paladio, el Ardeto y el Liceo, que atacaron el ala derecha y la empujaron hasta las tiendas en una acción en que fueron muertas muchas Amazonas.

Al final, después de cuatro meses, se hizo la paz por mediación de Hipólita (puesto que así llaman los historiadores a la Amazona que se casó con Teseo, no Antíope); aunque otros escriben que murió por una flecha de la Amazona Molpadia cuando luchaba en el bando de Teseo y que se erigió en su honor la columna del templo olímpico.


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Esta pequeña maravilla la historia está un tanto confusa entre los acontecimientos después de tanto tiempo. Además, se dice a la vez que las Amazonas heridas se trasladaron en secreto por orden de Antíope a Calcis, donde muchas se repusieron gracias a sus provisiones, pero las que murieron fueron enterradas en el llamado Amazonio. Es obvio que la guerra acabó con una paz, tanto por el nombre de la plaza de cercana al templo de Teseo se llama Horcomoium por el juramento que hicieron allí como por el sacrificio que se celebraba en la víspera del festiva del Teseo en honor de las Amazonas.

Los habitantes de Mégara enseñan un lugar donde están enterradas muchas Amazonas en el camino del mercado al llamado Rhus, donde se levanta un edificio romboide. Hay informaciones de que otras murieron cerca de Queronea y fueron enterradas en un arroyo antes llamado Termodonte, después Hemón.

Además, parece que el paso de las Amazonas por Tesalia no fue sin resistencia, puesto que hay monumentos cerca de Escotisa y Cinoscéfale.

Hasta aquí, todo lo que vale la pena contar de las Amazonas. El autor de La Teseida discurre sobre la resurrección de las Amazonas, sobre cómo se venga Antíope de Teseo por haberla rechazado y haberse casado con Fedra, e invade la ciudad con un grupo de Amazonas; no se puede demostrar nada más allá de la poesía y la ficción. Sin embargo, es cierto que Teseo se casó con Fedra, pero fue después de la muerte de Antíope. Tuvo de ella un hijo que llamaron Hipólito o, como escribe Píndaro, Demofón.


Hasta aquí los hallazgos de Plutarco.