Esta vez, nuestro informador es Diodoro Sículo:
Cuando Alejandro volvió a Hicarnia, se le acercó la reina de las Amazonas, que se llamaba Talestris y mandaba sobre los territorios entre los ríos Fasis y Termodonte. Era de una excepcional en belleza y fuerza física, y su valor era muy admirado entre sus compatriotas. Dejó el grueso de sus fuerzas en la frontera de Hicarnia y apareció acompañada por trescientas amazonas completamente armadas.
(Si creemos en la existencia de Talestris y sus Amazonas y que hubieran llegado a sus oídos informaciones sobre Alejandro, no parece extraño que viajaran desde el Termodonte en el Mar Negro a través de los valles de los ríos Fasis y Caro, y por el Mar Caspio. Entonces, habrían cruzado la tierra de los mardos, entones sometida, y habrían alcanzado a Alejandro en Hicarnia.)
Él había probado con sus gestas que era un hombre sobresaliente y ella superaba a todas las mujeres en fuerza y valor, por lo que era natural que la descendencia de tan excelsa pareja superase en grandeza a todos los mortales. La idea complacía al príncipe, que accedió a su deseo y la atendió durante treinta días. Después, la honró con hermosos presentes y la envió a su tierra.
Desafortunadamente, nunca se materializó el éxito esperado de este encuentro. Talestris murió poco después en un enfrentamiento con tribus vecinas.
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